Tamaño y resolución: ¿más es mejor?

Generalmente, cuando pensamos en un monitor consideramos dos características del mismo: su tamaño y su resolución. Respecto a la primera no hace falta mucha explicación. Mientras más grande es la pantalla más aplicaciones podremos tener abiertas al mismo tiempo sin que sus ventanas se superpongan. Si vemos fotografías o videos más grandes serán las imágenes y más cómoda su visualización. Nadie parece dudar con el tamaño.

Casi siempre es el tema de la resolución el que suele confundirnos más. Sabemos que hay varias (muchas) resoluciones en el mercado y escoger entre ellas puede no ser sencillo. Las resoluciones más bajas corresponden a equipos más baratos, pero las más altas brindan imágenes de mayor calidad.

Los famosos píxeles

Un píxel es el menor elemento de la imagen que un monitor (o una cámara) puede manejar. Se trata de los puntos que en su conjunto forman la imagen. Cada resolución está asociada al número de píxeles que componen la imagen tanto en horizontal como en vertical.

Al aumentar el número de puntos que forman la imagen mejora la calidad de la misma ya que las curvas son más suaves (menos escalonadas) y es posible logra una gradación de color más natural al tener mayor número de elementos que colorear. Hasta aquí, podemos afirmar que más es mejor y las resoluciones altas son preferibles a las bajas.

DenominaciónResolución (HxV)N° de píxeles
720p (HD)1280×720921.600
1080p (FHD)1920×10802.073.000
1440p (QHD)2560×14403.686.400
4K UHD3840×21608.294.400
4K DCI4096×21608.847.360
Resoluciones típicas de monitores actualmente disponibles en el mercado. Nótese que existen dos resoluciones denominadas 4K.

Si comparamos dos monitores de diferente tamaño pero igual resolución queda claro que las dimensiones de sus píxeles serán diferentes. El monitor más grande tendrá píxeles de mayor diámetro (característica que se denomina pitch en inglés). Si nos acercamos seremos capaces de ver los puntos individuales que forman la imagen efecto que la hará vero como «granulada”. Claramente, este efecto se notará primero en el monitor más grande ya que su pitch es mayor.

Mantener la distancia

Para poder alcanzar una buena calidad de imagen debemos observar la pantalla desde una cierta distancia que nos impida ver píxeles individuales. Esa distancia mínima de observación dependerá del tamaño del píxel y, por tanto, se relaciona simultáneamente con el tamaño del monitor y su resolución además de nuestra agudeza visual particular.

A continuación se muestran las distancias mínimas en centímetros que debe respetar una persona de “vista normal” para evitar discriminar los píxeles de la imagen, según sea el tamaño de su monitor:

Tamaño (pulgadas)19222427
Resolución 1080p (1920×1080)758795107
Resolución 4K (3840×2160)41475157

Se observa que para un monitor de resolución 1080p mayor de 19 pulgadas difícilmente se encontrará un escritorio que permita lograr una distancia de observación adecuada, lo que equivale a decir que la mayoría de nosotros, con monitores mayores de 19” y resoluciones “bajas”, estamos acostumbrados a trabajar con cierta granulosidad en las imágenes. Claro, los valores indicados son para una visión “normal” de 20/20, las personas con buena vista alcanzan 20/15 y deberían aumentar las distancias indicadas.

Para alcanzar el máximo confort visual se recomienda que el monitor esté a una distancia de nuestros ojos de 65-70 cm.

El problema del tamaño

De los valores indicados en la tabla se infiere que con una resolución de 4K podemos seleccionar monitores grandes (27 o más pulgadas) y situarlos a una distancia cómoda sobre nuestro escritorio, disfrutando de imágenes cuyos píxeles no pueden ser vistos individualmente y, por tanto, de excelente calidad. Ciertamente es así, pero aparece otro problema. Una pantalla muy grande cerca de nuestra cara no puede ser abarcada por completo al mirarla, no solo será necesario mover los ojos (cosa que está bien si no es en exceso) sino que será necesario girar el cuello lo cual puede resultar agotador para un trabajo prolongado.

En resumen

Una resolución alta nos ofrecerá mejores imágenes, así que es deseable aumentarla tanto como podamos, pero antes de comprar, asegurémonos que nuestra tarjeta de video tiene capacidad para soportar la resolución que queremos, de lo contrario de nada servirá cambiar el monitor.

Un monitor grande nos ofrecerá un mayor espacio de trabajo, pero recordemos que los monitores grandes son para observarse de lejos, mientras más grande mayor deberá ser la distancia si queremos ver buenas imágenes, sin esforzar la vista ni el cuello. Así que, si debemos tenerlo en nuestro escritorio no podemos exagerar o terminará siendo una molestia, 24” suele ser lo más grande que podemos tener cómodamente. Por supuesto, ciertos trabajos pueden beneficiarse o incluso demandar monitores grandes, en cuyo caso tendremos que asumir cualquier molestia.